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lunes, 2 de diciembre de 2013

Capilla del Cementerio de Pozoblanco



            El actual cementerio, dedicado a Nuestra Señora de los Dolores, verifica su inauguración con el primer enterramiento realizado en su recinto el día 11 de julio de 1888. Por tanto el edificio data de la misma época en que se construyó el que alberga a nuestro Ayuntamiento.

            La fachada está estructurada en tres partes, con dos entradas porticadas a ambos lados del cuerpo central, abiertas con el propósito de cumplimentar la orden gubernativa emitida en el Boletín Oficial de la Provincia, con fecha 27 de septiembre de 1876, en la que se regulan los accesos separados para los cementerios civiles  y  católicos.




            Esta portada está realizada en gruesa sillería  de piedra de granito, abriéndose en el centro de la misma la amplia puerta de entrada a la capilla, que se guarnece con un amplio arco rizado de medio punto; el hueco de este arco se adorna con el escudo de Pozoblanco.



            Este escudo se representa de manera muy poco usual, pues está trazado en forma cuadrilonga, propia de la heráldica española,  y no en la típica ovalada de origen italiano que es la acostumbrada. En su cimera apreciamos una corona mural, que tampoco se usa actualmente, y por último, como dato curioso, apuntaremos que el gallo, que en el caso de Pozoblanco suele mirar hacia el  poniente, lo hace en este caso al saliente.




            La imagen del Ángel de la Guarda, colocada en la fachada principal, está tallada en piedra blanca y se adquirió de la casa Rodríguez, de Córdoba, en el año 1943 al precio de tres mil pesetas.



            Se remata la fachada en un esbozo de frontón coronado éste por una sencilla espadaña, culminada a su vez en una gruesa cruz de granito




jueves, 5 de septiembre de 2013

Historia de un Edificio

Cuando se firmó la defunción y disolución del Ateneo de Estudiantes,  el Cronista Oficial de Pozoblanco, escribió sobre la institución que era, hasta entonces, el buque insignia de la cultura local. Siempre se ha dicho que el contenido es más importante que el continente, era más interesante mostrar lo que se cocía dentro de aquel edificio, que el mismo edificio en sí. No obstante, bueno será que se sepa algo del edificio que albergó la extinta entidad.

Sede Social del Ateneo de Estudiantes.




Emplazamiento
            El edificio que ya no existe, estaba enhiesto en esa esquina que forman la calle Mesón, hoy San Cayetano, con la de Jesús. La explanada que formaba un pequeño triángulo delante de su puerta principal, donde los clientes empotrados en sendos sillones, tomaba la brisa de las tardes de verano, posiblemente perteneció a la misma propiedad en sus orígenes pero en el momento actual es ya vía pública.




Propiedad
            En 1861 poseía media casa D. José Villarreal Caballero y adquirió a su cuñada, Dª Carmen Muñoz Villarreal, la otra mitad pero no formalizaron la transmisión del dominio por lo que carecía de título de propiedad escrito. Le correspondió a su hijo político D. Juan José Dueñas Fernández, licenciado en derecho civil y canónico, casado con Felisa Muñoz Villarreal, solicitar que se le admitiera información testifical para inscribirlo en el Registro de la Propiedad y para ello presentó amillaramientos y testigos que así lo afirmaron y se le concedió el 25 de mayo de 1883 por el juez D Antonio Tirado Herrero y actuario D. Julio Pellitero.


Al fallecimiento de D. José Villarreal Caballero y su señora Dª Felisa Muñoz Villarreal se les adjudicó a sus hijas, Dª Adolfa y Dª Jerónima Villarreal Muñoz por escritura firmada el dos de abril de 1882 ante notario D, Francisco González Barranco.
Más tarde pasó la propiedad a Dª Jerónima Villarreal Muñoz en 22 diciembre de 1903 quien falleció el día 15 de octubre de 1907 y se le adjudicó a su hijo único D. Juan José Dueñas Villarreal.
Éste falleció y según testamento ante D. Juan Ponce Vega, se le adjudicó a su viuda Dª Guadalupe Carrasco García, quien falleció sin testar por lo que la propiedad pasó a sus dos hijos Don. Ángel y Dª Amparo Dueñas Carrasco, según consta ante notario D. Luis Palomero Grand el 19 de mayo de 1958.



Descripción de su interior
            En la sección de urbanismo del Archivo Municipal no aparece dato alguno de su edificación ni licencia de obras. El edificio se construyó sin gran significación artística y estética, con dos plantas. Según información de la propiedad, se construyó con la idea de poner un establecimiento a uno de sus hijos, ya que el otro  poseía una tienda, pero el destinatario no quiso dejar el olivar y los terrenos y rehusó regentar una tienda.
            Desde que existe memoria este edificio ha estado dedicado a Casino. En su distribución del espacio se tuvo en cuenta su función y en la parte baja siempre estuvo el bar con sus respectivos servicios. Para mejor cumplir su misión disponía de un conserje aparte de los camareros.
            En los principios del siglo XX, cada partido político tenía su propia sede social donde se reunían, para dialogar y proyectar sus planes e incluso tenía su propio órgano de prensa. A este casino se le denominó de los Liberales, por ser la sede de dicho partido político, aunque el vulgo siempre lo llamó “Casino de los Ricos”.
            En   la  misma  calle -calle de los comercios- eje de la vida social y económica hasta la mitad del siglo XX, estaba la sede del partido Conservador, en el domicilio de Valerio, que tuvo mucha importancia por aquel tiempo y que a fallecer éste, lo regentaron su viuda e hijas. El  Casino Republicano estaba situado en la calle Real.
            En 1927 se constituyó en Pozoblanco Ateneo de Estudiantes y se alojó en otro casino en plena calle Real, a la altura de donde hoy está  instalada La Caixa  y antes estuvo ubicada la droguería Moreno. Dicho establecimiento era de Manolito Márquez.      Después de la guerra civil se trasladó al casino Liberal, desde donde  ofreció a la localidad un servicio cultural de alto rango..
     


       Especialmente cuidada, mantenía una biblioteca que facilitaba la lectura a los clientes mientras saboreaban una copa de vino o degustaban una taza de café. Nunca tuvo muchos volúmenes disponibles, pero de vez en cuando se adquiría alguna obra literaria  del momento.
            Terminada la guerra civil y siendo Amparo Dueñas Carrasco, Delegada de Servicio Social, en este mismo edificio se instaló durante sólo unos meses este servicio, pues rápidamente se encontró una sede definitiva para esta institución social.
            Suspendida la libertad de reunión en los años inmediatos a la guerra, los estudiantes de la localidad se acogieron a la ley vigente y resucitaron nuevamente el Ateneo, como centro cultural, y allí pervivió hasta que hace pocos años su socios determinaron su disolución.
           


En esta última época regentaron el bar Isidora Márquez y su hija Pilar Rodríguez Márquez y Diego, camarero. Siendo el conserje, Felipe, quien daba clase de francés a los estudiantes de bachiller,



lunes, 17 de junio de 2013

Ermita de San Antonio de Pozoblanco

No podemos dejar pasar un hecho cultural importante como el que nuestro Cronista, Manuel Moreno Valero, acaba de realizar.

Ha dado a luz una obra a la que le ha dedicado tiempo, como una hormiguita recogiendo datos de aquí y de allí sobre todo lo relacionado con la ermita de Santa Marta y San Antonio.

Echábamos de menos una cosa así que reuniera los distintos y variados aspectos que se encierran en la ermita, cofradía, imagen, folclore vivido en torno a esta devoción etc.



Resaltamos la profesionalidad con que ha cuidado lo referente a la última reforma de la ermita. Ha tenido paciencia para recoger todos los debates que se originaron con tal motivo y los deja plasmados para que así en un futuro, quienes les correspondan acometer nuevas obras, tengan un memoria amplia y detallada de lo que en esta ocasión se hizo y les pueda servir de base. 

Nuestra Asociación ocupa un papel de mucho relieve por sus actuaciones en las polémicas suscitadas durante la obra y , por eso, recomendamos su lectura.

martes, 8 de noviembre de 2011

LAS MISTERIOSAS VENTANAS BAJAS DEL TESTERO DE LA PARROQUIA DE SANTA CATALINA DE POZOBLANCO

   No son pocos los que al pasar por la Iglesia de Santa Catalina, por su fachada a la calle Maestro D. Camilo, quedan perplejos ante las ventanas exageradamente bajas y sin función aparente alguna, que fueron descubiertas recientemente, recuperándose su imagen, que enmarcada por cuatro hermosas piedras de granito completan la fachada en esta zona del edificio.

            Hay quien piensa que estas ventanas pudieron pertenecer a una cripta que existiera en la Parroquia de Santa Catalina: No es muy probable. He tenido ocasión de estudiar detalladamente la práctica totalidad de documentación que existe sobre los distintos edificios que, con el transcurrir del tiempo, se han ido construyendo, hasta terminar en el que conocemos y nunca he encontrado la más mínima referencia a una cripta. Otros piensan que se emplearon como entrada a un refugio de la guerra civil. Tampoco es demasiado probable, pues esas ventanas, con unas dimensiones de 0,70 x 0,90 metros, son demasiado pequeñas para la entrada de personas, máxime cuando ese acceso debe hacerse atropelladamente, como se hacia cuando se buscaba rápido refugio. En fin, cada cual da una opinión personal sobre la utilidad que tuvieron y del porqué de disponer las mencionadas ventanas en esa zona concreta. Sin embargo, el motivo de practicar estos huecos en la fachada del templo es muy distinto a los que se conjeturan y puede sorprendernos bastante en los tiempos que ahora corren.


Desde un principio y a raíz del primer edificio que se construyó en la villa de Pozoblanco para ser usado como Parroquia, con advocación a Santa Catalina de Alejandría –que con este han sido tres-, al tiempo que se utilizaba para los cultos litúrgicos, se empleaba como cementerio (también se usó el huerto del Hospital de Jesús Nazareno como cementerio de los pobres que morían en él); de tal forma que en épocas de peste y calamidades era casi imposible visitar la Iglesia por el hedor nauseabundo que exhalaban los sepulcros, dada la poca ventilación que en ella existía. Aunque la Iglesia estaba dotada de ventanas, estas hacían más la función de iluminación que de ventilación, pues estaban situadas tan altas que era imposible un acceso directo y cómodo para abrirlas y ventilar la nave de la Iglesia.


      Ante ésta situación, el día 18 de septiembre del año1786, en el Ayuntamiento de la villa de Pozoblanco, se reúne el Cabildo para  tratar  y acodar  varios particulares, siendo uno de ellos el tema de los enterramientos; que dice así: “… El sor. Corregidor. Dixo: qe estimulado de su obligación con deseo de la publica salud, y beneficio de este común por lo afligido qe este se haya con los muchos enfermos qe han padecido y padecen la falta de aquella  muchas muertes y ser única la Parroquia pa enterramito de cadáveres, tubo por conveniente representar al Ylmo. De Córdova la situación de este vecindario, el mal olor qe el continuo rompimto de sepulturas causaba en la Iglesia, y los riesgos que los vecinos podrían sufrir frecuentándola en el uso de sacramentos y demás, proponiendo la proporción y capacidad del sitio qe ocupa la Capilla Mayor o Crucero de la nueva fabrica qe se principio pa aumento de esta Iglesia que se halla detenida, y aunqe contigua a la que sirve con entera separación que impida conseguir el fin de la salud publica qe se aventura de continuarse los enterramitos...”
    Quedaba pues saturada de sepulturas la antigua nave de la Iglesia mientras las epidemias hacían estragos en la población y la única gran superficie libre de que se disponía se encontraba en fase de ejecución de las obras del Crucero y la Capilla Mayor; obras cuya duración se dilataba más y más años. De ahí que no quedase más remedio que usar la zona de obras para continuar los enterramientos.
    Sobre el asunto el Sr. Obispo manda una misiva al Cabildo del Ayuntamiento, (la misma que le fue manifestada al Sr. Vicario de la Parroquia) en la cual da su visto bueno para que dicho terreno –que se encontraba  en obras, como hemos dicho- sea usado para enterramientos, como podemos saber por el documento de fecha 18-diciembre-1786, que escribe el Sr. Vicario a S.I. el Sr. Obispo de Córdoba:
     “... Pongo en su consideración, que aviendo intervenido parte del Ayuntamiento de esta villa, y su Procurador General Sindico; el Caballero Corregidor de esta, y las demás Villas de estos Pedroches, me manifestó carta de V.S.I. de 10 de diciembre, del presente año en la que me dava la facultad para bendecir con arreglo a el Ritual Romano la nueva Cappilla mayor, que esta medio construida en la Parrochial, y enterrar en ella los cadáveres, por estar la Iglesia ocupada con tantos, como ha avido en este, y anterior año con la epidemia que se ha experimentado en ambos vista por mi (...) en este supuesto se dispuso el referido sitio, lo bendixe, y se están enterrando los cadáveres en el, y ia no se experimenta en la Iglesia el mal olor, que exalavan los sepulcros”.


      Después de retirar los materiales de la obra del Crucero, preparar, distribuir  y ordenar las sepulturas, bendecidos los terrenos con  arreglo  al   Ritual Romano,   el día   24  de este mismo mes se hace el primer enterramiento. De esta manera quedaban habilitados los terrenos de la obra nueva del Crucero, como cementerio de la villa.
      Si nos retrotraemos catorce años antes de que todo esto ocurriese, veremos que los señores Maestros Arquitectos Bartolomé Cabrera y Cayetano de Torres Cabrera –tarugos de pies a cabeza y redactores del segundo proyecto de ampliación de la Iglesia, que comprendía la Capilla Mayor y el Crucero-,  conocedores, por estar viviéndolo directamente, de lo que pasaba en la Parroquia de su villa, ya prevén todos estos inconvenientes para un futuro.
     1º. - Proyectan y construyen  en el lado más favorable del Crucero  -en la única parte que da al sur y al espacio público abierto, pues las demás partes del Crucero  lindaban con fincas de particulares –unas ventanas de aireación; enlazarían éstas con unos conductos que se construirían de fábrica de mampostería, al uso de aquellos tiempos, dispuestos subterráneos y paralelos a las paredes, en las zonas donde no se colocara zócalo de granito y también bajo los peldaños primeros de los altares –mayor y colaterales-, donde se abrirían unos pequeños huecos que posteriormente se cubrirían con unos pequeños cercos de madera y con una celosía muy cerrada también de madera. La misión de toda esta obra era que de manera continuada, durante el día y la noche, el aire fresco estuviese circulando  por toda la Iglesia.   
    Al estar las ventanas más altas que el piso de la Iglesia, los conductos que iban por el muro, se realizaban muy inclinados, casi verticales, buscando el subsuelo y ocupando lo que es el grueso del muro –como se ha podido comprobar cuando se ha descubierto  hace unos años-, donde al llegar al plano horizontal, debajo de la solería, se enlazarían con los conductos antes mencionados. Estas ventanas carecían de carpintería por ser de ventilación. Para que no entrasen animales, ni mayores ni de menor tamaño, estaban provistas de unas gruesas barras de hierro empotradas en la piedra, en posición horizontal; y detrás de éstas una red metálica de malla pequeñas que es la manera en que aparecieron  cuando se descubrieron.
    2º. - Como puede comprobarse ahora mismo, cuando se construyeron las bóvedas de la Iglesia, dejaron en ellas unas chimeneas o chupones  para desalojar el aire viciado, caliente y de olor nauseabundo que dejaban los enterramientos y desenhetramientos continuos en la Iglesia.
     En las bóvedas por aristas del norte y sur del crucero se dispusieron cuatro chupones en cada una de ellas. Estas chimeneas comunican con el exterior por el tejado, mediante una teja especial abierta para que el aire circule continuamente. En la bóveda vaída que cubre el Altar Mayor, hacen exactamente igual que en las anteriores. Hoy día estos elementos de ventilación se encuentran en disposición de realizar la labor para la que fueron construidos, pues cuando se realizó la última reforma  de la cubierta, en el año 1996, se dejaron funcionando correctamente.
     Sin embargo, en la cúpula o media naranja, se construyeron ocho chimeneas que en su día se taponaron y continúan cegadas, quedando eliminada su función ventilatoria.
    De todas maneras, como la población es cada día más sensible a la cuestión higiénica y el enterramiento de cadáveres es algo bastante contrario a ella, en el año 1808, el Ayuntamiento construye un cementerio, que sería el primero propiamente dicho que se dispondría con esta única misión. Lo sitúan en la zona oeste de la villa, cuando la obra del Crucero no estaba aún terminada y le quedaban algo así como cinco años para concluirse.
     En el año 1810 se determina hacer la monda (desenterrado y traslado de restos mortales desde el lugar donde primeramente fueron inhumados a otro lugar distinto donde reposar) de la Iglesia y que las osamentas sean enterradas en un patio cerrado del Hospital de Jesús Nazareno, como comprobamos en un documento de fecha 29 de septiembre de 1810:
     “... El entierro de huesos de que tengo presentado memorial a V.S.I. se ha determinado abrir el hoio en otro sitio mas decente que la calle, qual es un patio cerrado que se halla en el Hospital de Jesús Nazareno, en el que hasta que ha habido cementerio fuera del Pueblo se han enterrado los pobres que han muerto en dicho Hospital, todo lo que aviso a V.S.I. para su gobierno...”
    Por estos motivos, puesto que en la Iglesia no se volverían a realizar más enterramientos, los conductos no llegarían a terminarse y las ventanas fueron tapiadas y enfoscadas, por lo que durante muchos años no hemos tenido conocimiento de su existencia. Fue en las obras mencionadas, realizadas entre los años 1996-1998, cuando fueron descubiertas y limpiadas sus piedras.
   
 Con estos pequeños detalles aportados, creo que hemos aclarado el motivo por el que fueron construidas las tan mencionadas ventanas, que curiosamente no llegarían a ejercer su cometido y que tantas cábalas han provocado entre los parroquianos.


Bonifacio de Torres Fernández

lunes, 3 de octubre de 2011

EDIFICIOS SINGULARES DE POZOBLANCO


 En la trama urbana de Pozoblanco y a través de nuestro recorrido encontramos una serie de edificios que revisten un cierto interés arquitectónico y estético, más por sus fachadas que por sus interiores, aunque algunos de ellos también rompen, en su espacio interior, la estructura de vivienda tradicional de la Comarca de Los Pedroches.
  Estamos ante un conjunto de edificios cuya adscripción estilística oscila entre los límites de la arquitectura historicista y ecléctica de finales del siglo XIX y el modernismo popular y local de las primeras décadas del siglo XX. El carácter poliestético del arte entre los dos siglos, la convivencia de las más diversas corrientes estéticas, refleja la denominada crisis del estilo único, que, tras la prolongada hegemonía del estilo neoclásico, podemos detectar en esta serie de obras, marcadas además por un indudable carácter local, rural frente al purismo propio de la vertiente oficial de cada estilo, fácil de observar en el ámbito metropolitano.Marcada por esta diversidad estilística, la arquitectura andaluza conoce un desarrollo del historicismo de raíz islámica y derivada de la estética renacentista. A ello se le suma la aparición de nuevos materiales que, como el hierro, propician una arquitectura ecléctica que poco a poco se va consolidando. Así, en algunos edificios, termina imperando un clasicismo más o menos historicista y la aparición del regionalismo.
De modo más o menos explícito y compartiendo espacio fundamentalmente en las fachadas, siendo éstas un reflejo de la estructura social, se pueden apreciar las siguientes corrientes arquitectónicas:
La arquitectura que adopta nuevos materiales, como el hierro, el hormigón y el vidrio: podemos observarla en los paneles de rejería de ventanas y balcones y, sobre todo, en los característicos miradores del primer piso en el centro de la fachada (esta nueva forma de balcón es una aportación exclusiva de la arquitectura burguesa finisecular), aunque, a veces, también está presente en la estructura interna de cada edificio. En el aspecto decorativo, los motivos predominantes son más bien de naturaleza modernista, como comentaremos más abajo.
El historicismo ecléctico, manifiesto en multitud de recursos, tales como el almohadillado de reminiscencias renacentistas y neoclásicas en algunas de las fachadas, el empleo de otros elementos clasicistas como pilastras, molduras, ménsulas y arcos de medio punto, la presencia de arcadas, ventanas y motivos decorativos más o menos medievalistas (neorrománicos), etc.
En todos los casos se trata de un uso deliberadamente incoherente de cada elemento citado, ya que la arquitectura ecléctica propone precisamente una síntesis libre —el estilo de estilos— de las principales corrientes de la historia, tomándola como un mero recetario de revivals con los que poder configurar las nuevas tipologías arquitectónicas que el urbanismo burgués, símbolo del progreso de la época, exige: bancos, bibliotecas y otros edificios públicos, pero también viviendas privadas como forma de ostentación.
El resultado es la creación de una arquitectura puramente escenográfica, donde importa más el efecto global que la correspondencia entre elemento concreto y corriente artística global; de ahí que el empleo de estos recursos sea sobre todo ornamental, y no estructural.
El tercer componente es el modernista, aunque entendiéndolo más en su vertiente regional o rural que en la oficial, ya se limita al uso de ciertas molduras que ornamentan los arcos, algunos motivos curvilíneos de las rejerías o determinadas azulejerías en las cubiertas. Dichos elementos reflejan, si bien someramente, la influencia de la ornamentación curvilínea, dinámica y orgánica del modernismo franco-belga y catalán.
 Pongamos algunos ejemplos concretos.

La calle Cronista Sepúlveda era conocida como plaza de la Alhóndiga, y en ella se ubicaba el edificio de la Posada, con idéntica estructura que la famosa posada del Potro que se conserva aún en Córdoba capital y que, como tantos otros edificios de Pozoblanco, ha dado paso a edificaciones más modernas y funcionales.
En esta plaza, hacia 1717, ocupaba su lugar el cuartel de la Santa Hermandad, concretamente en la esquina en la que se sitúa hoy la empresa Industrias Pecuarias y que hace esquina con la calle Feria. En sus paredes estaba pintada la enseña de esta institución, esto es una gran cruz de color verde, por lo que el lugar era conocido como la Cruz Verde. El edificio que podemos ver hoy en día lo mandó construir en 1906 don Federico López como Casa-Palacio para residencia familiar, fue edificado con aires nuevos de suntuosidad, pero a base de muros sólidos de aguja y codal al uso tradicional
Calle Real

Tenemos en esta calle varios edificios de bella factura, y así, en la esquina de la calle Guillermo Vizcaíno, localizamos una agradable fachada de estilo modernista, con vanos muy decorados, construida hacia el año 1910, que constituye un testimonio del desarrollo, muy limitado por otro lado, de este estilo arquitectónico en algunos núcleos de la sierra de Córdoba.
Al fondo de la calle, haciendo chaflán con las calles Andrés Peralbo y Ricardo Delgado, divisamos un edificio de airosa figura, conocido por los lugareños como el Siglo XX, ya que en su tiempo alojó unos almacenes llamados con este nombre. Con anterioridad fue sede del famoso café Colon, según se desprende de la escritura de compraventa por D. Antonio Aparicio Gómez en 1919.


Calle Fernández Franco

Y frontera a la esquina con la calle Virgen de la Salud, veremos una fachada interesante por los elementos que la adornan: dintel fajado con ménsulas, balcón cerrado y zócalo almohadillado. Esta casa presenta un claro ejemplo de la arquitectura preferida por la burguesía acomodada y residente en Pozoblanco a principios del siglo XX.


Enfrente del edificio anterior podemos ver un magnifico ejemplo, por su simpleza y autenticidad, de casa señorial mucho más antigua.