jueves, 31 de octubre de 2013
viernes, 25 de octubre de 2013
LA CRUZ DEL DOCTOR
Nuestros recuerdos infantiles nos llevan a la
Cruz del Doctor, porque junto a ella se formaba una charca amplia en los
inviernos que luego servía para refrescar nuestros cuerpos con un baño en
verano. Le llamábamos la Charca del Doctor y en ella nos divertíamos además de
refrescarnos en coger renacuajos que pululaban en ella.
Más tarde pudimos saber que
se llamaba la Cruz del Doctor, en nombre de Juan Ginés de Sepúlveda, quien ya
cercano a su muerte era transportado en unas parihuelas desde Pedrique, la
finca de su recreo, a Pozoblanco y fue en ese preciso lugar donde murió antes
de llegar a su domicilio. El pueblo quiso señalar el lugar del fallecimiento de
su hijo más ilustre colocando allí una cruz de piedra de granito.
Esa cruz ha estado
desaparecida de sus lugar durante años y ahora que la carretera por fin se ha
abierto al tráfico, sería muy conveniente situarla donde siempre estuvo, para
que sirva de recordatorio de un gran personaje local. El Ayuntamiento debe
tener hipersensibilidad para velar por los símbolos de nuestra historia. El
abandono o negligencia dice poco a su favor. Como todos los ciudadanos tenemos
el deber de colaborar para el bien de nuestra ciudad, queremos hacer de
despertador señalando y advirtiendo noblemente con el dedo esta carencia.
lunes, 21 de octubre de 2013
lunes, 14 de octubre de 2013
viernes, 11 de octubre de 2013
jueves, 5 de septiembre de 2013
Historia de un Edificio
Cuando se firmó la defunción y disolución
del Ateneo de Estudiantes, el Cronista
Oficial de Pozoblanco, escribió sobre la institución que era, hasta entonces,
el buque insignia de la cultura local. Siempre se ha dicho que el contenido es
más importante que el continente, era más interesante mostrar lo que se cocía
dentro de aquel edificio, que el mismo edificio en sí. No obstante, bueno será
que se sepa algo del edificio que albergó la extinta entidad.
Sede Social del Ateneo de Estudiantes.
Emplazamiento
El
edificio que ya no existe, estaba enhiesto en esa esquina que forman la calle
Mesón, hoy San Cayetano, con la de Jesús. La explanada que formaba un pequeño triángulo
delante de su puerta principal, donde los clientes empotrados en sendos
sillones, tomaba la brisa de las tardes de verano, posiblemente perteneció a la
misma propiedad en sus orígenes pero en el momento actual es ya vía pública.
Propiedad
En
1861 poseía media casa D. José Villarreal Caballero y adquirió a su cuñada, Dª
Carmen Muñoz Villarreal, la otra mitad pero no formalizaron la transmisión del
dominio por lo que carecía de título de propiedad escrito. Le correspondió a su
hijo político D. Juan José Dueñas Fernández, licenciado en derecho civil y
canónico, casado con Felisa Muñoz Villarreal, solicitar que se le admitiera
información testifical para inscribirlo en el Registro de la Propiedad y para
ello presentó amillaramientos y testigos que así lo afirmaron y se le concedió
el 25 de mayo de 1883 por el juez D Antonio Tirado Herrero y actuario D. Julio
Pellitero.
Al fallecimiento de D. José Villarreal
Caballero y su señora Dª Felisa Muñoz Villarreal se les adjudicó a sus hijas,
Dª Adolfa y Dª Jerónima Villarreal Muñoz por escritura firmada el dos de abril
de 1882 ante notario D, Francisco González Barranco.
Más tarde pasó la propiedad a Dª
Jerónima Villarreal Muñoz en 22 diciembre de 1903 quien falleció el día 15 de
octubre de 1907 y se le adjudicó a su hijo único D. Juan José Dueñas
Villarreal.
Éste falleció y según testamento ante
D. Juan Ponce Vega, se le adjudicó a su viuda Dª Guadalupe Carrasco García,
quien falleció sin testar por lo que la propiedad pasó a sus dos hijos Don.
Ángel y Dª Amparo Dueñas Carrasco, según consta ante notario D. Luis Palomero Grand
el 19 de mayo de 1958.
Descripción de su interior
En
la sección de urbanismo del Archivo Municipal no aparece dato alguno de su
edificación ni licencia de obras. El edificio se construyó sin gran
significación artística y estética, con dos plantas. Según información de la
propiedad, se construyó con la idea de poner un establecimiento a uno de sus
hijos, ya que el otro poseía una tienda,
pero el destinatario no quiso dejar el olivar y los terrenos y rehusó regentar
una tienda.
Desde
que existe memoria este edificio ha estado dedicado a Casino. En su
distribución del espacio se tuvo en cuenta su función y en la parte baja
siempre estuvo el bar con sus respectivos servicios. Para mejor cumplir su
misión disponía de un conserje aparte de los camareros.
En
los principios del siglo XX, cada partido político tenía su propia sede social
donde se reunían, para dialogar y proyectar sus planes e incluso tenía su
propio órgano de prensa. A este casino se le denominó de los Liberales, por ser
la sede de dicho partido político, aunque el vulgo siempre lo llamó “Casino de
los Ricos”.
En la
misma calle -calle de los
comercios- eje de la vida social y económica hasta la mitad del siglo XX,
estaba la sede del partido Conservador, en el domicilio de Valerio, que tuvo
mucha importancia por aquel tiempo y que a fallecer éste, lo regentaron su
viuda e hijas. El Casino Republicano
estaba situado en la calle Real.
En
1927 se constituyó en Pozoblanco Ateneo de Estudiantes y se alojó en otro
casino en plena calle Real, a la altura de donde hoy está instalada La Caixa y antes estuvo ubicada la droguería Moreno.
Dicho establecimiento era de Manolito Márquez. Después
de la guerra civil se trasladó al casino Liberal, desde donde ofreció a la localidad un servicio cultural
de alto rango..
Especialmente
cuidada, mantenía una biblioteca que facilitaba la lectura a los clientes
mientras saboreaban una copa de vino o degustaban una taza de café. Nunca tuvo
muchos volúmenes disponibles, pero de vez en cuando se adquiría alguna obra
literaria del momento.
Terminada
la guerra civil y siendo Amparo Dueñas Carrasco, Delegada de Servicio Social,
en este mismo edificio se instaló durante sólo unos meses este servicio, pues
rápidamente se encontró una sede definitiva para esta institución social.
Suspendida
la libertad de reunión en los años inmediatos a la guerra, los estudiantes de
la localidad se acogieron a la ley vigente y resucitaron nuevamente el Ateneo,
como centro cultural, y allí pervivió hasta que hace pocos años su socios determinaron
su disolución.
En
esta última época regentaron el bar Isidora Márquez y su hija Pilar Rodríguez
Márquez y Diego, camarero. Siendo el conserje, Felipe, quien daba clase de francés
a los estudiantes de bachiller,
martes, 13 de agosto de 2013
REFLEXIÓN SOBRE ALIARA.
Texto
de Manuel Moreno Valero
En estos días se ha dicho se ha visto y palpado el ingente
trabajo realizado por Aliara. Más de 26 años, sin cansancio, con la ilusión
renovada y reemprendiendo cada jornada la tarea propuesta, dice mucho de las
personas que componen este
grupo humano, artístico y cultural.
Una corrección:
Aliara nació en 1978 y la I
Muestra en 1986. No se han
cumplido 25 años como reza el cartel anunciador. Tengo testimonios en mi poder
para demostrarlo. Puedo disfrutar del cariño y de la amistad de sus componentes
desde su nacimiento. Puede verse en la hemeroteca de nuestra prensa local el
artículo que escribí sobre Aliara cuando
comenzaba a andar por la vida musical, con los balbuceos de una criatura recién
nacida. Por eso, en justa correspondencia, sus componentes tuvieron la
amabilidad de invitarme a la I Muestra de Folklore, como puede verse en la
carta y la entrada que me enviaron en su día.
Si se contabiliza la fecha y se
calcula se verá que son dos años antes cuando comenzaron. Posiblemente habrá
razones para cuadrar, como se ha cuadrado la fecha del 26 aniversario, no es
ahora la ocasión de hablar de ello, pero ahí queda la muestra de los hechos
reales.
Contexto en que nació:
He leído la gran entrevista
realizada a José Mª Sánchez en la que desgrana muchos conceptos, datos de su
experiencia y también anunciaba su posible desaparición si no proviene juventud
para seguir con el testigo.
Para entender mejor la obra de
Aliara hay que retrotraerse en el tiempo. Quizá muchos jóvenes de hoy no sepan
que en los años iniciales de la etapa democrática hubo un intento de catalizar
la cultura andaluza. Se programó un Congreso que se inauguró en la catedral de
Córdoba el 2de abril de 1978, con un discurso de Antonio Gala.
De la repercusión que aquel
proyecto y cómo se vivió en nuestra comarca, escribí un artículo que puede
leerse en “Combates por los Pedroches”
Entre los compromisos adquiridos,
la Peña Marcos Redondo se
apuntó a recopilar el
folklore comarcal. Pero la realidad es más fuerte que lo meros deseos y le tocó
a esta institución balbuciente emprender aquella tarea y hoy podemos decir que
lo ha hecho muy bien y ha colocado el folclore de Los Pedroches junto a los más
excelsos.
Una sugerencia
Mi alegría pedrocheña se ve
turbada por la palabras vertidas en la entrevista citada:
“Aliara, como ahora existe, debe
desaparecer”.
Ya se lo he escrito a José Mª
citando aquella sevillana famosa “Cuando un amigo se va”…No te vayas todavía…no
te vayas por favor…
Opino que hoy es mucho más fácil
buscar solución al problema generacional. Hoy disponemos de un Conservatorio de
Música donde acuden muchos niños y jóvenes con la ilusión de interpretar algún
instrumento musical.
¿Sería difícil crear una
asignatura que cubriera la misión que hasta ahora ha venido realzando Aliara?
¿No hay en el claustro nadie que sepa transmitir ese aprecio por nuestro
folclore?¿ No sería de una rentabilidad asombrosa para nuestra cultura musical
instaurar una cátedra con esta finalidad?
Lo que me temo es que si las
personas que engendraron esta criatura, la dejan a la deriva, posiblemente
pronto haya muerto y todos nos quedaremos algo huérfanos.
Manuel Moreno Valero
Cronista Oficial de Pozoblanco
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