viernes, 25 de octubre de 2013

LA CRUZ DEL DOCTOR



 Nuestros recuerdos infantiles nos llevan a la Cruz del Doctor, porque junto a ella se formaba una charca amplia en los inviernos que luego servía para refrescar nuestros cuerpos con un baño en verano. Le llamábamos la Charca del Doctor y en ella nos divertíamos además de refrescarnos en coger renacuajos que pululaban en ella.

Más tarde pudimos saber que se llamaba la Cruz del Doctor, en nombre de Juan Ginés de Sepúlveda, quien ya cercano a su muerte era transportado en unas parihuelas desde Pedrique, la finca de su recreo, a Pozoblanco y fue en ese preciso lugar donde murió antes de llegar a su domicilio. El pueblo quiso señalar el lugar del fallecimiento de su hijo más ilustre colocando allí una cruz de piedra de granito.




Esa cruz ha estado desaparecida de sus lugar durante años y ahora que la carretera por fin se ha abierto al tráfico, sería muy conveniente situarla donde siempre estuvo, para que sirva de recordatorio de un gran personaje local. El Ayuntamiento debe tener hipersensibilidad para velar por los símbolos de nuestra historia. El abandono o negligencia dice poco a su favor. Como todos los ciudadanos tenemos el deber de colaborar para el bien de nuestra ciudad, queremos hacer de despertador señalando y advirtiendo noblemente con el dedo esta carencia.


jueves, 5 de septiembre de 2013

Historia de un Edificio

Cuando se firmó la defunción y disolución del Ateneo de Estudiantes,  el Cronista Oficial de Pozoblanco, escribió sobre la institución que era, hasta entonces, el buque insignia de la cultura local. Siempre se ha dicho que el contenido es más importante que el continente, era más interesante mostrar lo que se cocía dentro de aquel edificio, que el mismo edificio en sí. No obstante, bueno será que se sepa algo del edificio que albergó la extinta entidad.

Sede Social del Ateneo de Estudiantes.




Emplazamiento
            El edificio que ya no existe, estaba enhiesto en esa esquina que forman la calle Mesón, hoy San Cayetano, con la de Jesús. La explanada que formaba un pequeño triángulo delante de su puerta principal, donde los clientes empotrados en sendos sillones, tomaba la brisa de las tardes de verano, posiblemente perteneció a la misma propiedad en sus orígenes pero en el momento actual es ya vía pública.




Propiedad
            En 1861 poseía media casa D. José Villarreal Caballero y adquirió a su cuñada, Dª Carmen Muñoz Villarreal, la otra mitad pero no formalizaron la transmisión del dominio por lo que carecía de título de propiedad escrito. Le correspondió a su hijo político D. Juan José Dueñas Fernández, licenciado en derecho civil y canónico, casado con Felisa Muñoz Villarreal, solicitar que se le admitiera información testifical para inscribirlo en el Registro de la Propiedad y para ello presentó amillaramientos y testigos que así lo afirmaron y se le concedió el 25 de mayo de 1883 por el juez D Antonio Tirado Herrero y actuario D. Julio Pellitero.


Al fallecimiento de D. José Villarreal Caballero y su señora Dª Felisa Muñoz Villarreal se les adjudicó a sus hijas, Dª Adolfa y Dª Jerónima Villarreal Muñoz por escritura firmada el dos de abril de 1882 ante notario D, Francisco González Barranco.
Más tarde pasó la propiedad a Dª Jerónima Villarreal Muñoz en 22 diciembre de 1903 quien falleció el día 15 de octubre de 1907 y se le adjudicó a su hijo único D. Juan José Dueñas Villarreal.
Éste falleció y según testamento ante D. Juan Ponce Vega, se le adjudicó a su viuda Dª Guadalupe Carrasco García, quien falleció sin testar por lo que la propiedad pasó a sus dos hijos Don. Ángel y Dª Amparo Dueñas Carrasco, según consta ante notario D. Luis Palomero Grand el 19 de mayo de 1958.



Descripción de su interior
            En la sección de urbanismo del Archivo Municipal no aparece dato alguno de su edificación ni licencia de obras. El edificio se construyó sin gran significación artística y estética, con dos plantas. Según información de la propiedad, se construyó con la idea de poner un establecimiento a uno de sus hijos, ya que el otro  poseía una tienda, pero el destinatario no quiso dejar el olivar y los terrenos y rehusó regentar una tienda.
            Desde que existe memoria este edificio ha estado dedicado a Casino. En su distribución del espacio se tuvo en cuenta su función y en la parte baja siempre estuvo el bar con sus respectivos servicios. Para mejor cumplir su misión disponía de un conserje aparte de los camareros.
            En los principios del siglo XX, cada partido político tenía su propia sede social donde se reunían, para dialogar y proyectar sus planes e incluso tenía su propio órgano de prensa. A este casino se le denominó de los Liberales, por ser la sede de dicho partido político, aunque el vulgo siempre lo llamó “Casino de los Ricos”.
            En   la  misma  calle -calle de los comercios- eje de la vida social y económica hasta la mitad del siglo XX, estaba la sede del partido Conservador, en el domicilio de Valerio, que tuvo mucha importancia por aquel tiempo y que a fallecer éste, lo regentaron su viuda e hijas. El  Casino Republicano estaba situado en la calle Real.
            En 1927 se constituyó en Pozoblanco Ateneo de Estudiantes y se alojó en otro casino en plena calle Real, a la altura de donde hoy está  instalada La Caixa  y antes estuvo ubicada la droguería Moreno. Dicho establecimiento era de Manolito Márquez.      Después de la guerra civil se trasladó al casino Liberal, desde donde  ofreció a la localidad un servicio cultural de alto rango..
     


       Especialmente cuidada, mantenía una biblioteca que facilitaba la lectura a los clientes mientras saboreaban una copa de vino o degustaban una taza de café. Nunca tuvo muchos volúmenes disponibles, pero de vez en cuando se adquiría alguna obra literaria  del momento.
            Terminada la guerra civil y siendo Amparo Dueñas Carrasco, Delegada de Servicio Social, en este mismo edificio se instaló durante sólo unos meses este servicio, pues rápidamente se encontró una sede definitiva para esta institución social.
            Suspendida la libertad de reunión en los años inmediatos a la guerra, los estudiantes de la localidad se acogieron a la ley vigente y resucitaron nuevamente el Ateneo, como centro cultural, y allí pervivió hasta que hace pocos años su socios determinaron su disolución.
           


En esta última época regentaron el bar Isidora Márquez y su hija Pilar Rodríguez Márquez y Diego, camarero. Siendo el conserje, Felipe, quien daba clase de francés a los estudiantes de bachiller,



martes, 13 de agosto de 2013

REFLEXIÓN SOBRE ALIARA.


Texto de Manuel Moreno Valero

En estos días se ha dicho  se ha visto y palpado el ingente trabajo realizado por Aliara. Más de 26 años, sin cansancio, con la ilusión renovada y reemprendiendo cada jornada la tarea propuesta, dice mucho de las personas que  componen este grupo humano, artístico y cultural.



Una corrección:

Aliara nació en 1978 y la I Muestra en 1986. No se han cumplido 25 años como reza el cartel anunciador. Tengo testimonios en mi poder para demostrarlo. Puedo disfrutar del cariño y de la amistad de sus componentes desde su nacimiento. Puede verse en la hemeroteca de nuestra prensa local el artículo que escribí sobre Aliara  cuando comenzaba a andar por la vida musical, con los balbuceos de una criatura recién nacida. Por eso, en justa correspondencia, sus componentes tuvieron la amabilidad de invitarme a la I Muestra de Folklore, como puede verse en la carta y la entrada que me enviaron en su día.
Si se contabiliza la fecha y se calcula se verá que son dos años antes cuando comenzaron. Posiblemente habrá razones para cuadrar, como se ha cuadrado la fecha del 26 aniversario, no es ahora la ocasión de hablar de ello, pero ahí queda la muestra de los hechos reales.

Contexto en que nació:

He leído la gran entrevista realizada a José Mª Sánchez en la que desgrana muchos conceptos, datos de su experiencia y también anunciaba su posible desaparición si no proviene juventud para seguir con el testigo.
Para entender mejor la obra de Aliara hay que retrotraerse en el tiempo. Quizá muchos jóvenes de hoy no sepan que en los años iniciales de la etapa democrática hubo un intento de catalizar la cultura andaluza. Se programó un Congreso  que se inauguró en la catedral de Córdoba el 2de abril de 1978, con un discurso de Antonio Gala.
De la repercusión que aquel proyecto y cómo se vivió en nuestra comarca, escribí un artículo que puede leerse en “Combates por los Pedroches”
Entre los compromisos adquiridos, la Peña Marcos Redondo  se apuntó  a recopilar el folklore comarcal. Pero la realidad es más fuerte que lo meros deseos y le tocó a esta institución balbuciente emprender aquella tarea y hoy podemos decir que lo ha hecho muy bien y ha colocado el folclore de Los Pedroches junto a los más excelsos.



Una sugerencia

Mi alegría pedrocheña se ve turbada por la palabras vertidas en la entrevista citada:
“Aliara, como ahora existe, debe desaparecer”.
Ya se lo he escrito a José Mª citando aquella sevillana famosa “Cuando un amigo se va”…No te vayas todavía…no te vayas por favor…
Opino que hoy es mucho más fácil buscar solución al problema generacional. Hoy disponemos de un Conservatorio de Música donde acuden muchos niños y jóvenes con la ilusión de interpretar algún instrumento musical.
¿Sería difícil crear una asignatura que cubriera la misión que hasta ahora ha venido realzando Aliara? ¿No hay en el claustro nadie que sepa transmitir ese aprecio por nuestro folclore?¿ No sería de una rentabilidad asombrosa para nuestra cultura musical instaurar una cátedra con esta finalidad?
Lo que me temo es que si las personas que engendraron esta criatura, la dejan a la deriva, posiblemente pronto haya muerto y todos nos quedaremos algo huérfanos.


                                                           Manuel Moreno Valero

                                                           Cronista Oficial de Pozoblanco